PARTICIPANDO EN EL CONGRESO DEL CNEIP Acabamos de regresar de la ciudad de Cuernavaca, Morelos, a donde asistimos al XXVI Congreso Nacional del Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Psicología, para exponer el Proyecto Tejedoras de Historias y la creación de Tejedoras de Cambios A.C. En esta ocasión me acompañaron Estrella Romero y Dariela Dávila, ambas miembros de la Mesa Directiva, y creo que formamos un muy buen equipo, tanto en el aspecto académico y técnico para preparar la presentación, como en el de sororidad y amistad durante los tres días que duró este viaje. Volamos de Monterrey a la ciudad de México el miércoles 27 de mayo en la mañana, y tomamos en el aeropuerto del DF un autobús que nos llevó a Cuernavaca. Ahí nos alojamos en el Hotel Racquet Club, que queda a unos 10 minutos del campus de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, sede del Congreso. Nuestra participación fue el jueves 28 a las 8:30 a.m. en el Auditorio del CIICAP (Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas), en una Mesa de Trabajo en donde compartimos el espacio y tiempo con compañeros de otras ciudades (Navojoa, Sonora, Mexicali, B.C., Veracruz, Ver.) que presentaron interesantes investigaciones y propuestas. Desafortundamente nos tocó una hora casi de madrugada y un espacio bastante alejado del campus de la UAEM, por lo cual, había poco público; pero como quiera, nos sirvió mucho porque preparamos bien la presentación y la ensayamos para tenerla lista para otras ocasiones. De hecho, le metimos bastantes horas a trabajar con el Power Point, y ahí la ayuda de Dariela fue valiosísisma, porque le sabe muy bien a ese programa, además de que tiene una versión muy reciente que permite hacer cosas artísticas. Las tres trabajamos mucho en mejorar y sintetizar mi borrador de la presentación desde el aeropuerto de Monterrey, durante el viaje en avión al DF, y hasta en el autobús rumbo a Cuernavaca. La noche del miércoles, todavía estábamos haciendo ajustes y cambios, y Dariela -que es muy perfeccionista- le siguió hasta muy tarde. Las personas que la vieron nos felicitaron por el enfoque y el formato, que definitivamente destacó como diferente del resto, más libre, menos academicista, y sin duda, más atractivo visualmente. Aparte, las únicas preguntas de los asistentes fueron para nuestra participación. Además de presentar mi trabajo en una de las Mesas de Trabajo del Congreso, también fue incluido en las Memorias; así que ya quedó registro del Proyecto Tejedoras en el CNEIP. En este viaje pudimos Estrella, Dariela y yo, escuchar interesantes conferencias e investigaciones, saludar al Mtro. Arnoldo Téllez, Director de la Facultad de Psicología de la UANL, y actual Presidente del CNEIP, y a otros importantes psicólogos. Como llevábamos las tarjetas de presentación recién saliditas de la imprenta, fue posible también repartir algunas. Esperamos que de este viaje salgan nuevos contactos, y posibles sinergias. De hecho, ya fuímos invitadas a participar en el siguiente que será en Chihuahua
¡BIENVENIDAS A ESTE ESPACIO DE LAS TEJEDORAS DE CAMBIOS!
Estamos de fiesta, porque inauguramos nuestra página web, y así abrimos este espacio en internet para continuar tejiendo redes de ‘sororidad’. Esta palabrita, que suena bastante dominguera, viene del latín y quiere decir hermana, si bien se extendía su significado a parientes y amigas; es decir indica lasolidaridad, la hermandad, la amistad entre mujeres. La mayoría de la gente conoce sólo el término fraternidad, y lo aplican a ambos sexos, porque tal es el uso tanto en nuestro idioma como en otros que tienen lo que se conoce como ‘masculino genérico’, lo que refleja no sólo una convención lingüística sino toda una visión del mundo, en la cual lo femenino se subordina a lo masculino, de modo que pierde su propio espacio, se invisibiliza.
Ya desde 1929 la escritora inglesa Virginia Woolf señaló la necesidad de que las mujeres tuvieran ‘un cuarto propio’, en el sentido de contar con espacios, oportunidades, derechos, independencia para ser nosotras mismas, para crear, para aportar nuestra propia perspectiva al mundo (ella se refería sobre todo al arte, a la literatura, pero su observación se aplica a todos los ámbitos). Así que hoy las Tejedoras estamos inaugurando nuestro ‘cuarto propio’, con una cordial invitación en especial para las mujeres adultas maduras, y lo hacemos en una época que la citada escritora ni siquiera hubiera podido imaginar, puesfaltaban varias décadas para que apareciera este espacio cibernético, en el cual la información puede fluir abierta, libre y rápidamente por el espacio virtual. Desde entonces, muchas cosas han cambiado y mejorado para las integrantes del sexo femenino, gracias al esfuerzo del feminismo en favor de la equidad y los derechos de las mujeres.
Comencé este proyecto como una investigación de género al finalizar una Maestría en Desarrollo Humano, y poco a poco este sueño se ha ido convirtiendoen una realidad, porque tuvo eco en un grupo de valiosas y valientes mujeres -las integrantes de la primera y segunda generación del “Diplomado Tejedoras de Historias”- quienes a través de su trabajo, esfuerzo y compromiso se ‘empoderaron’ y se convirtieron en un testimonio vivo, entusiasta, de que la transformación es posible y que comienza por descubrir y conquistar ese único territorio del que somos directamente responsables y podemos, no sin dificultades, cambiar: nosotras mismas.Considero que una vez que la mujer se rescata a sí misma y se re-escribe o re-inventa en esta etapa, es capaz de valorar sus recursos, de asumir la responsabilidad de su propia vida, de aceptarla tal como haya sido y como es. Sólo entonces logrará vivirla con mayor conciencia y plenitud, para así poder también contribuir e impactar más activamente en su comunidad, -tal como invita nuestro logo: “Asume tu vida y cambia tu entorno”-, algo que resulta urgente en estos tiempos de graves crisis con bombas de tiempo económicas, políticas, sociales, ecológicas, y ahora recientemente,sanitarias.
¿Por qué mi proyecto se dirige especialmente a las mujeres adultas maduras? Por varios motivos. El primero tiene que ver con la metodología del taller, que gira en torno a la autobiografía, la cual requierecierta madurez, pues para escribir sobre la propia historia hay que tener ya un buen trecho del camino recorrido y una mayor conciencia de la fugacidad del tiempo, así como ser capaz de mirar y reflexionar en retrospectiva. El segundo motivo radica en la característica de esta etapa vital: esa capacidad de generar y de contribuir en lo comunitario, de ofrecer a los demás nuestro legado. El tercero se contrapuntea con el anterior, porque considero que las mujeres de esta edad por lo general se quedan rezagadas en su propio crecimiento, sin hallar espacios que lo propicien, agobiadas por los problemas propios de esa etapa(menopausia, nido vacío, padres mayores y enfermos, desencuentros con la pareja),por lo cual es común observar tanta depresión femenina, un sinfín de enfermedades psicosomáticas, tan baja autoestima, multitud de quejas, una gran impotencia y pasividad. Tal situación me parece un lamentable desperdicio de un recurso sumamente valioso: el poder transformador de las mujeres. Las adultas maduras tenemos muchísimo que aprender yque aportar todavía a través de nuestra experiencia, y si bien un buen número ya lo está haciendo a su manera, sobre todo en el ámbito privado, creo que la sociedad se está perdiendo deuna mayor aportación en el público.
Cuando alguna mujer invoca el feminismo, de inmediato despierta una reacción que puede ir desde la sospecha, hasta el franco rechazo y la condena abierta, no sólo entre el género masculino, sino también entre el femenino. Y en parte es comprensible esta desconfianza, porque algunas de las primeras olas feministas fueron verdaderamente agresivas y encarnaron aquellos rasgos de exclusión y confrontadora oposición que tanto criticaban de la prepotencia masculina. Quiero aclarar que en este Proyecto Tejedoras estamos en pro del nuevo feminismo, que es incluyente, plural, colaborativo, pues sabemos que vivimos -¡afortunadamente!- en un mundo mixto y que es imperativo encontrar nuevas maneras de relacionarnos entre las mujeres, entre los hombres y entre ambos sexos, para redefinir una feminidad y una masculinidad más integrales y libres, con roles más flexibles y relaciones más sanas. Si fomentamos la sororidad estamos simplemente reforzando algo que se da de modo natural: la amistad femenina, que desde siempre fomenta el compartir, apoyar, comprender, impulsar, animar a otras mujeres; pero a fin de cuentas estamos propiciando también un mayor bienestar familiar y general.
Así pues, en este ‘cuarto propio’ de las Tejedoras de Cambios estarán siempre bien abiertas las ventanas y las puertas, para que circule el aire de la libertad y la sororidad, para que nos visiten, se comuniquen con nosotras y participen con sus comentarios y sugerencias en las actividades que estamos planeando. Ojalá que muy pronto comiencen a tejer y entretejer con nosotras, nuevas redes de contacto, creatividad y transformación personal y social.Por supuesto que no excluimos a nadie, son bienvenid@s tod@s: mujeres maduras, jovencitas, adultas mayores, e incluso también los hombres que quieran apoyarnos aportando su puntos de vista. Sólo pedimos respeto, honestidad, congruencia y empatía, para inaugurar un diálogo sobre ese entramado, pues dialogar siempre resulta enriquecedor, al abrirnos a la tolerancia y permitir la co-construcción de un mundo más humano.
Estoy disfrutando al máximo mis años dorados, considero que esta etapa es maravillosa, que las mujeres maduras tenemos mucho que dar y que nunca terminamos de aprender y de estar enamoradas de la vida.