lunes, 11 de mayo de 2009

Bienvenida

¡BIENVENIDAS A ESTE ESPACIO DE LAS TEJEDORAS DE CAMBIOS!

Estamos de fiesta, porque inauguramos nuestra página web, y así abrimos este espacio en internet para continuar tejiendo redes de ‘sororidad’. Esta palabrita, que suena bastante dominguera, viene del latín y quiere decir hermana, si bien se extendía su significado a parientes y amigas; es decir indica la solidaridad, la hermandad, la amistad entre mujeres. La mayoría de la gente conoce sólo el término fraternidad, y lo aplican a ambos sexos, porque tal es el uso tanto en nuestro idioma como en otros que tienen lo que se conoce como ‘masculino genérico’, lo que refleja no sólo una convención lingüística sino toda una visión del mundo, en la cual lo femenino se subordina a lo masculino, de modo que pierde su propio espacio, se invisibiliza.

Ya desde 1929 la escritora inglesa Virginia Woolf señaló la necesidad de que las mujeres tuvieran ‘un cuarto propio’, en el sentido de contar con espacios, oportunidades, derechos, independencia para ser nosotras mismas, para crear, para aportar nuestra propia perspectiva al mundo (ella se refería sobre todo al arte, a la literatura, pero su observación se aplica a todos los ámbitos). Así que hoy las Tejedoras estamos inaugurando nuestro ‘cuarto propio’, con una cordial invitación en especial para las mujeres adultas maduras, y lo hacemos en una época que la citada escritora ni siquiera hubiera podido imaginar, pues faltaban varias décadas para que apareciera este espacio cibernético, en el cual la información puede fluir abierta, libre y rápidamente por el espacio virtual. Desde entonces, muchas cosas han cambiado y mejorado para las integrantes del sexo femenino, gracias al esfuerzo del feminismo en favor de la equidad y los derechos de las mujeres.

Comencé este proyecto como una investigación de género al finalizar una Maestría en Desarrollo Humano, y poco a poco este sueño se ha ido convirtiendo en una realidad, porque tuvo eco en un grupo de valiosas y valientes mujeres -las integrantes de la primera y segunda generación del “Diplomado Tejedoras de Historias”- quienes a través de su trabajo, esfuerzo y compromiso se ‘empoderaron’ y se convirtieron en un testimonio vivo, entusiasta, de que la transformación es posible y que comienza por descubrir y conquistar ese único territorio del que somos directamente responsables y podemos, no sin dificultades, cambiar: nosotras mismas. Considero que una vez que la mujer se rescata a sí misma y se re-escribe o re-inventa en esta etapa, es capaz de valorar sus recursos, de asumir la responsabilidad de su propia vida, de aceptarla tal como haya sido y como es. Sólo entonces logrará vivirla con mayor conciencia y plenitud, para así poder también contribuir e impactar más activamente en su comunidad, -tal como invita nuestro logo: “Asume tu vida y cambia tu entorno”-, algo que resulta urgente en estos tiempos de graves crisis con bombas de tiempo económicas, políticas, sociales, ecológicas, y ahora recientemente, sanitarias.

¿Por qué mi proyecto se dirige especialmente a las mujeres adultas maduras? Por varios motivos. El primero tiene que ver con la metodología del taller, que gira en torno a la autobiografía, la cual requiere cierta madurez, pues para escribir sobre la propia historia hay que tener ya un buen trecho del camino recorrido y una mayor conciencia de la fugacidad del tiempo, así como ser capaz de mirar y reflexionar en retrospectiva. El segundo motivo radica en la característica de esta etapa vital: esa capacidad de generar y de contribuir en lo comunitario, de ofrecer a los demás nuestro legado. El tercero se contrapuntea con el anterior, porque considero que las mujeres de esta edad por lo general se quedan rezagadas en su propio crecimiento, sin hallar espacios que lo propicien, agobiadas por los problemas propios de esa etapa (menopausia, nido vacío, padres mayores y enfermos, desencuentros con la pareja), por lo cual es común observar tanta depresión femenina, un sinfín de enfermedades psicosomáticas, tan baja autoestima, multitud de quejas, una gran impotencia y pasividad. Tal situación me parece un lamentable desperdicio de un recurso sumamente valioso: el poder transformador de las mujeres. Las adultas maduras tenemos muchísimo que aprender y que aportar todavía a través de nuestra experiencia, y si bien un buen número ya lo está haciendo a su manera, sobre todo en el ámbito privado, creo que la sociedad se está perdiendo de una mayor aportación en el público.

Cuando alguna mujer invoca el feminismo, de inmediato despierta una reacción que puede ir desde la sospecha, hasta el franco rechazo y la condena abierta, no sólo entre el género masculino, sino también entre el femenino. Y en parte es comprensible esta desconfianza, porque algunas de las primeras olas feministas fueron verdaderamente agresivas y encarnaron aquellos rasgos de exclusión y confrontadora oposición que tanto criticaban de la prepotencia masculina. Quiero aclarar que en este Proyecto Tejedoras estamos en pro del nuevo feminismo, que es incluyente, plural, colaborativo, pues sabemos que vivimos -¡afortunadamente!- en un mundo mixto y que es imperativo encontrar nuevas maneras de relacionarnos entre las mujeres, entre los hombres y entre ambos sexos, para redefinir una feminidad y una masculinidad más integrales y libres, con roles más flexibles y relaciones más sanas. Si fomentamos la sororidad estamos simplemente reforzando algo que se da de modo natural: la amistad femenina, que desde siempre fomenta el compartir, apoyar, comprender, impulsar, animar a otras mujeres; pero a fin de cuentas estamos propiciando también un mayor bienestar familiar y general.

Así pues, en este ‘cuarto propio’ de las Tejedoras de Cambios estarán siempre bien abiertas las ventanas y las puertas, para que circule el aire de la libertad y la sororidad, para que nos visiten, se comuniquen con nosotras y participen con sus comentarios y sugerencias en las actividades que estamos planeando. Ojalá que muy pronto comiencen a tejer y entretejer con nosotras, nuevas redes de contacto, creatividad y transformación personal y social. Por supuesto que no excluimos a nadie, son bienvenid@s tod@s: mujeres maduras, jovencitas, adultas mayores, e incluso también los hombres que quieran apoyarnos aportando su puntos de vista. Sólo pedimos respeto, honestidad, congruencia y empatía, para inaugurar un diálogo sobre ese entramado, pues dialogar siempre resulta enriquecedor, al abrirnos a la tolerancia y permitir la co-construcción de un mundo más humano.

3 comentarios:

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  2. Es que no me gustó lo que escribí y estoy haciendo una prueba para ver cómo funciona esto, y me dí cuenta que sólo los que tiene blog pueden hacer comentarios.

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  3. Tía,

    Muchísimas felicidades por este blog y por la página de internet de Tejedoras de Cambios que ya está "al aire". Mis mejores deseos para tí y el mejor de los éxitos para Tejedoras de Cambios. Un fuerte abrazo,
    Villy

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